Adaptarse al mercado o morir, esa es la cuestión

Puede sonar algo drástico eso de adaptarse al mercado o morir. Pero hay que tener en cuenta que, en los negocios, la teoría de Darwin de la Evolución Humana también es válida. Las empresas que mejor se adaptan al entorno son las que sobreviven.Vivimos tiempos frenéticos y las empresas tienen que adaptarse constantemente.

Para tomar las mejores decisiones estratégicas acertadas para tu negocio hay que tener la información necesaria. Es imprescindible estar atento a las tendencias el mercado o el riesgo de quedarse fuera del negocio será muy alto. Además,esto te permitirá ser mucho más consciente de las Amenazas y Oportunidades que hay en el mercado. Te permitirá reaccionar a tiempo y con ventaja frente a tus competidores.

Por ejemplo, el otro día, en nuestras redes sociales compartíamos este artículo sobre la moda “healthy”. En concreto, esta moda tiene implicaciones directas a empresas relacionadas con la salud y la alimentación. Sin embargo, queríamos ir más allá.

¿Estás al tanto de las modas que existen en tu mercado? No hacerlo o pensar que tu sector es inmune a modas, puede hacerte perder mucho dinero.

Observar lo que ocurre alrededor ayuda a salvar negocios

Seamos sinceros, todas las empresas pasan sus baches. Quizás en este momento tu empresa tenga problemas. Tanto si es el caso, observar lo que ocurre alrededor te ofrecerá alternativas con las que mejorar tus cifras.

A veces, un problema de ventas puede solucionarse observando simplemente a quienes compran y sobre todo, a quienes no compran y analizando por qué lo hacen unos y porqué no lo hacen los otros. Probablemente detectemos nuevas preferencias, cambios de gustos o hábitos de los clientes que nos están dejando fuera del mercado.

Por ejemplo, la cifra de compradores online aumenta cada día. Es posible que tu negocio nunca se hubiera planteado tener una tienda online, pero observando el mercado puedes percibir una nueva oportunidad ahí. Sobre este tema del comercio online y las oportunidades que puede ofrecer, ya hemos hablado anteriormente.

El comercio online es una de las tendencias que afectarán a todos los sectores antes o después

Si tu negocio no está pasando por ninguna crisis, no debes confiarte. Vigilar el mercado te permitirá estar en el buen camino y detectar cambios que puedan afectar a tu cuenta de resultados.

¿Estás haciendo lo necesario para adaptarte al mercado?

Todos los sabemos, en las pymes a veces es complicado. Las tareas diarias nos ocupan todo nuestro tiempo y la rutina nos vence. Pero, por otro lado, tanto trabajo y tanto tiempo que dedicamos a nuestro negocio ¿no merece que cuidemos que estamos en el buen camino?

Déjame que te deje unas preguntas para saber si, realmente, estás siguiendo el camino del éxito.

  1. ¿Conoces a tus clientes? ¿Sabes por qué te compran a ti? ¿Sabes qué les influye a la hora de comprar? Obsérvales, no te limites a vender como si fueras una máquina de vending.
  2. ¿Das a tus clientes la oportunidad de dar su opinión o incluso les dejas decidir sobre tu empresa? Puede sonar arriesgado dar tanto poder al cliente, pero las ventajas son muchas y no es tan complicado de conseguir. Aquí hablamos de esto.
  3. ¿Observas a tu competencia? No sólo a la competencia más directa o más cercana, también a los grandes líderes. Conocer sus propuestas, aprender de sus errores te llevará a avanzar mucho más deprisa en tu trayectoria.
  4. ¿Vigilas las tendencias del sector? No solo los competidores pueden ofrecerte una orientación, también proveedores o incluso qué ocurre en tu sector en otros lugares, otros países y hasta otros continentes.
  5. ¿Estás atento a la actualidad en un ámbito más global? Prever y adaptarse lo antes posible ante una situación de crisis, por ejemplo, será crucial reaccionar lo antes posible.

Si has respondido no en alguno de estos cinco puntos, ya sabes por dónde empezar.

Si has respondido afirmativamente a todas las preguntas, enhorabuena, dispones de toda la información para identificar opciones que mejoren tu empresa. Sin embargo, el trabajo no se queda ahí. Para adaptarte necesitas flexibilidad. Es posible que en determinados momentos tengas que cambiar tu producto o el proceso de venta para no descolgarte del mercado. No son medidas fáciles pero que el negocio muera lentamente es peor opción.

Ya lo sabes, destierra la frase “Esto es así porque toda la vida ha sido así” porque si no, otros vendrán a ocupar tu puesto en el mercado.

Si te ha gustado este artículo, suscríbete a nuestra enewsletter y no te pierdas ninguna de las entradas de este blog (aunque sólo te enviaremos un correo al mes). También compartirlo en tus redes sociales o dejarnos un comentario. Entra sin llamar.

Cliente, consumidor, influencer… Orienta la comunicación a la persona adecuada

Distinguir entre cliente, consumidor o influencer es lo primero que tenemos que hacer a la hora de planteamos cualquier acción de marketing. Si vamos a hacer una acción de comunicación, necesitaremos conocer el mejor medio y el lenguaje adecuado. Por ello, lo primero que hay que determinar es cuáles son las diferentes personas que van a estar presentes en el proceso de compra. Puede parecer una trivialidad, pero no en todos los casos el comprador es el consumidor y hay que tener muy claro a quien vamos a dirigirnos.

Roles en el proceso de compra

Las teorías del marketing distinguen hasta cinco roles diferentes en el proceso de compra. En algunos casos, cada rol se identifica con personas diferentes y, en otros, una persona puede tener varios roles.

  1. Iniciador. Evidentemente es la persona que comienza el proceso de compra. Es quien determina que existe una necesidad que tiene que ser cubierta.
  2. Influenciador o presciptor. Hay quien distingue, incluso entre estos dos roles, dándole al presciptor la capacidad de recomendar. Sería por ejemplo el caso de un profesor que pide a sus alumnos que lleven determinado libro al colegio. El influenciador sería la persona cuyas opiniones influyen en la decisión de compra, ya sea a favor o en contra.
  3. Decisor. Es quien toma la decisión de la compra, aunque no tiene porqué decidir dónde o a qué precio. Estas decisiones pueden recaer en el comprador.Cliente consumidor
  4. Comprador. Se trata de la persona que efectúa físicamente la compra. Como comentaba, en ella puede recaer la decisión de dónde comprar y a qué precio. También decidirá en qué momento hará la compra, la forma de pago, etc.
  5. Consumidor. Será de la persona que disfrute el producto o servicio.

 

¿Crees que todo esto es para mercados muy complicados?

Un ejemplo muy claro y sencillo donde se distinguen distintos roles es el tema de los juguetes. Imagina este caso, un familiar te recuerda que va a ser el cumpleaños de tu sobrino y que deberías comprarle algo. Esta persona es la iniciadora.

Un compañero del trabajo te dice que él le compró a su hijo las construcciones de la marca x y que le encantaron y desde entonces no para de jugar con ellas. Tu compañero sería el influenciador.

Entonces hablas con la madre del niño y te dice que esa idea es fantástica porque no tiene, que se lo compres. Ella sería la decisora.

Te vas a la tienda que más te gusta cuando sales de trabajar y lo compras. Está claro, eres el comprador.

Y el día del cumpleaños de tu sobrino, le das el regalo que le encanta y se pone a jugar inmediatamente. Tu sobrino, es el feliz consumidor.

Consumidor infantil

Influenciador, un perfil muy a tener en cuenta

Ya hemos comentado que el influenciador es quien, con sus opiniones orienta la compra, ya sea de un modo positivo o negativo. Este perfil merece que le demos una atención especial. Actualmente está muy de moda este perfil. Seguramente hayas oído hablar de los influencers que abundan en internet. Se les suele llamar influencers a los youtuber o el blogger que da una opinión sobre un producto. Normalmente, estas personas prueban el producto y dan su opinión libremente, de manera que esta puede ser positiva o negativa. Sin embargo, la difusión que se puede llegar a tener gracias a estas personas es inmensa. Una buena selección de estos influencers será, por ello, vital para alcanzar al público objetivo.

Pero, en realidad, dentro de este perfil se engloban muchísimas más personas. Aquí también están todos esos anónimos o personas no conocidas que dejan una opinión en redes sociales. Los datos afirman que 3 de cada 5 españoles consultan las opiniones de terceros en internet antes de realizar una compra. Mantener una buena política para gestionar las opiniones en Internet, sin ser una acción de comunicación concreta, ayudará mucho a la venta.

También en este grupo están los amigos y familiares que dan su opinión sobre el producto. A priori, puede parecer que no es posible hacer nada para decantar estas opiniones hacia el lado positivo. Sin embargo, también es posible llevar a cabo acciones que te diferencien en este sector. Un buen ejemplo es la campaña que ha lanzado Renault para conseguir la opinión favorable de los más pequeños de la casa. Con esta acción, además, Renault consigue acercarse a su público objetivo, las familias.

Cliente, consumidor o influencer: lo importante es hablar su lenguaje

Como acabamos de ver, la comunicación no tiene porqué estar siempre orientada al comprador o al decisor. Dependiendo del objetivo que se busque se deben orientar a un perfil u a otro. Una vez determinado a quién se va a dirigir la comunicación, el siguiente paso es determinar el medio y el mensaje a lanzar. Si nos paramos a determinar el perfil destinatario con cuidado, será mucho más fácil hacer llegar la comunicación. De esta manera será más sencillo sobrepasar las reticencias que todos tenemos ante la publicidad.

¿En tu empresa se realizan acciones concretas para los distintos roles? Si quieres contarnos tu experiencia o tus dudas, puedes dejarnos un comentario abajo. Entra sin llamar.

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Cómo y porqué debes establecer objetivos en un negocio

Enero es el momento en el cual muchas empresas establecen objetivos del año. Es el mes en el que gran parte de ellas comienzan su año fiscal y es momento de mirar al futuro. Establecer objetivos en un negocio es muy necesario para crecer y evolucionar. Es posible que el negocio vaya bien y que alguien piense que lo mejor es no cambiar nada pero antes de caer en esto hay que tener en cuenta dos verdades. Aunque la empresa no cambie, todo cambia alrededor: clientes, competencia, el entorno del mercado… Por otro lado, si a pesar de todo se piensa que la mejor estrategia sea seguir como hasta ahora, el objetivo en realidad será ese: mantenerse quieto mientras todo se mueve alrededor.

No es la primera vez que se trata este tema en el blog. Ya el año pasado planteába un sencillo ejercicio para establecer objetivos en la entrada sobre los propósitos para el año. Sin embargo, quiero insistir en su importancia porque un objetivo claro, será la base para llevar a cabo acciones de marketing que realmente funcionen. Los objetivos sirven para establecer estrategias, enfocar esfuerzos, asignar recursos y evaluar la situación, tanto antes como después.

Cómo tiene que ser un buen objetivo en una empresa

En general, se suele decir que los objetivos tienen que ser SMART, o lo que es lo mismo específicos, medibles, alcanzables, relevantes y enfocados a un tiempo concreto. Para verlo más claro, aquí van unos ejemplos.

Seguir leyendo

Marketing de éxito: 9 claves por las que no lo consigues

Tener marketing de éxito es un componente muy importante para conseguir un negocio de éxito. Además, hacer un marketing exitoso puede estar al alcance de cualquiera. No se requieren grandes presupuestos. También es posible encontrar muchísima información en internet para crear planes de marketing o cualquier acción de marketing. Entoces ¿por qué el marketing que haces en tu empresa no tiene éxito?

A continuación te dejo algunas claves para que evalúes qué está fallando. Revísalas y cambia aquello que sea necesario. Verás cómo los resultados comenzarán a ser favorables. De esta manera podrás sacar todo el partido a tus esfuerzos en marketing

1.- El marketing de éxito forma parte de un todo

El marketing está dentro de la empresa y no puede entenderse separado del resto de áreas. Por supuesto, está relacionado con la parte comercial, pero también con la financiera, con producción, con recursos humanos y con cada persona y detalle que configuran el negocio.

Seguir leyendo

Buenos propósitos para el 2016

El año acaba de empezar y quien más y quien menos se ha creado una lista de buenos propósitos para el 2016: perder peso, hacer más ejercicio, dejar de fumar… Pero ¿cuáles son los buenos propósitos para tu negocio? ¿Te has planteado qué quieres conseguir este año?

Propósitos para el año nuevo

 

Aún no es tarde para plantearte los propósitos de este año

Si aún no lo has hecho, éste es un buen momento. Busca un papel y un bolígrafo, cierra los ojos y piensa en cómo te gustaría que fuera tu negocio en diciembre de este año. Nuevos clientes, nuevos productos o servicios, más ventas, más popularidad, más beneficios.Tienes que tener claro cuál es el objetivo y visualizarlo, para estar realmente motivado.

cómo conseguir los objetivos de tu empresa

Piensa en todo aquello que te gustaría conseguir y después piensa en cómo puedes conseguirlo. Para este punto es importante que te pienses cuál la situación actual que tienes. Plantéate qué te acerca a ese objetivo que te marcas y qué te aleja de él. Sé realista, no sirve de nada engañarse. En realidad, en todas las empresas existen áreas que mejorar. Identifícalas e intenta prescindir o mejorar aquello que hace más difícil tu camino al objetivo.

Los buenos propósitos van a exigir un esfuerzo por tu parte

Ahora toca plantearte qué estás dispuesto a hacer o a invertir para llegar a tu meta. Probablemente la imagen que has tenido al cerrar los ojos y visualizar cómo te gustaría que estuviera tu negocio al final del año sea una idea ambiciosa. No te pongas límites pero sé realista y reconoce qué estás dispuesto a hacer. En tu mano está superar las dificultades que pueda haber y eso va a requerir un esfuerzo extra en tu trabajo o en tu presupuesto.

Si cuentas con la ayuda de expertos que te faciliten el camino, será más fácil alcanzar tu objetivo. De igual manera que para bajar peso es recomendable ir a un nutricionista, si quieres mejorar tu negocio los expertos en finanzas, recursos humanos o marketing (depende de tu objetivo), te ayudarán a conseguirlo.

Divide tu objetivo en pequeñas metas

Por último, disecciona tu gran objetivo en pequeñas metas. Diciembre está muy lejos pero el camino se hace a diario. Si te marcas pequeñas metas podrás establecer acciones que te acerquen a ellas y podrás evaluar si el camino que sigues es el correcto. Márcate un plan y sé flexible para ir mejorándolo día a día.

establece metas para conseguir tus objetivos

Ahora, recoge el papel y el bolígrafo y ponte manos a la obra. No dejes que este año, tus buenos propósitos se queden sólo en el papel. Tienes un año por delante con nuevos retos que te ilusionan y con energías para hacer crecer tu negocio. ¡A por ello!

¿Quieres compartir tus objetivos con nosotros? ¿Te habías planteado ya los propósitos de 2016? Entra sin llamar.

El juego de las diferencias

Una idea que todos tenemos clara como consumidores es que, si vamos a comprar un producto y encontramos dos exactamente iguales a distinto precio, vamos a comprar el más barato. Esto, como decía cierta marca de telecomunicaciones en su eslogan, es una verdad verdadera. Sin embargo, si pasamos al otro lado de la barrera, parece que muchos empresarios olvidan esto y tienden a ofrecer un producto estándar donde el factor decisivo para tomar la decisión sea únicamente el precio. ¡Y luego se quejan de que los clientes les presionen para ser más baratos! Diferenciarse de la competencia es la base de todo negocio.

 

Diferenciarse de la competencia es sencillo

Puede parecer que muchos servicios o productos son difícilmente diferenciables si eliminamos el factor precio de la ecuación. Desde productos que simplemente cumplen con una norma, como por ejemplo los extintores de incendios, hasta servicios que tienen una alta competencia, como por ejemplo pintores. Sin embargo, las similitudes son solo superficiales. Aunque el producto o servicio básico sea similar, siempre existen opciones para diferenciarse de los demás. En el ejemplo de los pintores, quizá lo que les distingue de la competencia es que alguno de los operarios tiene un problema de higiene diaria y eso irá en perjuicio de la venta. O por el contrario, los operarios cumplen con su deber de manera impoluta dejando el lugar pintado increíblemente limpio, lo que favorecerá que sean recomendados a otros posibles clientes. Si no existen en el mundo dos personas iguales, difícilmente pueden existir dos negocios iguales.

diferenciarse de la competencia
Juego de las 7 diferencias – www.imagui.com

Destacar entre la competencia es más complicado

Con la premisa de que no existen dos negocios iguales, llega la hora de trabajar en esa diferenciación para sacarle el mayor partido. Con todas las empresas diferenciándose en el mercado ¿cómo hago para que el cliente se fije en lo distinto que hay en la empresa? Lo primero que hay que tener en cuenta es que nuestra diferenciación debe aportar algo a alguien (que será nuestro cliente). Si ya has encontrado qué es lo que hace diferente a tu negocio, ahora piensa cómo y a quién puede ayudar ese factor diferenciador. Ese cliente es a quien tienes que dirigirte.

¿Lo tienes? Ahora queda dar el último paso: destacar. Para ello, vas a tener que trabajar en la comunicación. Ya lo he dicho muchas veces antes: aunque no quieras, estás comunicando, así que mejor controla lo que pretendes decir. Tienes los dos puntos claves: qué te diferencia y quién puede beneficiarse más de tu factor diferenciador. Piensa en cómo le vas a hacer llegar esa diferencia a quien le interesa. Mantén, también, un mensaje coherente con todo lo demás que comunicas. Me explico, vuelvo otra vez con el ejemplo de los pintores. Si ellos  trabajan de manera impoluta sería ilógico que su aspecto no fuera también impoluto. El presupuesto que presentan también tendrá que ser impoluto. Y su atención telefónica y su vehículo, etc. Al final, todo suma a la hora de destacar.

¿Te habías planteado alguna vez porqué tus clientes te compran a ti y no a tu competencia? Déjanos un comentario abajo,  entra sin llamar.

En busca del cliente ideal. Por qué y cómo definirlo

Si tuvieses que definir a tu cliente ideal quizá pensaras en aquel que no pregunta el precio, no causa molestias y paga religiosamente sus facturas. La verdad es que a todos nos gustan estos clientes pero ¿por qué hay clientes así y otros no lo son?. En realidad, el cliente ideal en marketing es quien más se beneficia de tus productos o servicios, es el que siente que tus productos o servicios responden exactamente a sus necesidades. Claro está, quien está 100% satisfecho no suele ocasionar problemas.

Por esto, tan importante como conocer tus propios productos, es conocer a quién debes vendérselos. Ahí es donde entra el cliente ideal. Cuanto mejor definas a tu cliente ideal, podrás desarrollar estrategias mucho más rentables. Es necesario que seas capaz de reconocer qué necesidad tiene tu cliente ideal, qué le motiva a comprar, dónde compra, cuáles son sus gustos, qué le empuja a actuar. Toda esta información te acercará más a él y te permitirá ahorrar tiempo y dinero.

Cliente ideal

Buscar al cliente ideal puede ser como buscar a Wally

 

¿Para qué definir un cliente ideal?

Es bastante común que cuando pregunto en algún negocio a quién va dirigido su producto, la respuesta sea “a todo el mundo” y esa es una de las grandes mentiras que podemos hacernos. Hay un refrán popular que dice que quien mucho abarca poco aprieta y en el caso del marketing es literal. Si ofreces un producto que es aceptable para todos, probablemente también carezca de valor para todos. Si, por el contrario, ofreces un producto que satisface unas necesidades específicas, ese producto aumentará el valor percibido y te costará mucho menos venderlo.

Vamos a poner un ejemplo: imagina una peluquería canina. Lógicamente su público objetivo serán personas con perros que vivan a cierta distancia del local. Imagina que uno de cada cuatro los hogares en la zona de influencia tienen perro. Si se quisiera hacer una labor de publicidad, una mala opción sería hacer buzoneo puesto que estaríamos tirando directamente a la basura ¡el 75% de la campaña! Seguro que existen fórmulas más interesantes para este negocio.

Es más, es necesario que no te quedes en las generalidades y te especialices al máximo. Por ejemplo, si esta peluquería canina se especializa en razas grandes, probablemente su área de influencia crezca, sus mensajes sean más directos, las acciones más efectivas y el valor del producto crezca.

Ya pero, si me especializo mucho puedo estar perdiendo ventas

Es posible que si te especializas demasiado haya ventas que no logres alcanzar. Siguiendo con el ejemplo anterior, quizá haya hogares con pequeños perros que también desean llevarlos a la peluquería, pero al ver que ésta está especializada en razas grandes no lo lleven. Sin embargo, la reflexión que debes hacer es que, al aumentar el valor del producto, además de facilitar la venta, también permite aumentar el precio, de manera que nuestro cliente ideal estará tan satisfecho que no le importe pagar un poco más por ese servicio especial que le damos.

¿Y cómo defino mi cliente ideal?

En lo primero que debes centrarte es en tu producto. Piensa en qué solución ofrece, a quién puede ayudar, quién va a sacarle más partido a tu producto. A partir de ahí puedes ir tirando del hilo: dónde están, dónde compran, cómo compran, qué buscan, etc. Poco a poco irás teniendo cada vez una idea más clara de tu cliente ideal. Intenta definirlo lo máximo posible.

Es posible que en esta tarea puedas servirte de tu experiencia previa. Si ya tienes clientes, intenta identificar qué es lo que tienen en común. Compara los resultados con tu análisis previo y todo irá encajando de la misma manera. En esta fase ten en cuenta la regla del 80-20, el 80% de tus ventas es probablemente que vengan únicamente del 20% de tus clientes. Estos clientes son los que estarán más cerca del cliente ideal.

Si ya sabes quién es tu cliente ideal, ahora tienes que enamorarle

Una vez tengas definido tu cliente ideal, definir las estrategias de marketing serán mucho más fáciles. Tendrás que diseñar cada acción pensando siempre en tu cliente ideal: dónde la comunicas, qué le dices, cómo se lo dices, qué le ofreces, etc. Así, cuando el cliente ideal reciba tus mensajes sabrá que estás hablándole directamente a él y ofreciéndole el producto que estaba buscando.

¿Te habías planteado antes estas cuestiones? ¿Tienes claro quién es tu cliente ideal? Entra sin llamar

Guardar

Guardar

Guardar

Contraindicaciones del marketing

Has leído bien: voy a decirte cuándo es mejor no hacer marketing. Durante años de entradas en este blog, he mostrado los beneficios que cualquier empresa, independientemente del tamaño o sector, puede conseguir con una buena planificación de marketing. Todas las empresas quieren vender más, conseguir más clientes, que los que ya compran sean fieles… pues con buen marketing todo eso se puede conseguir y sin necesidad de una gran inversión.

Sin embargo, hoy me he levantado intentando ver el mundo desde otro ángulo y me he propuesto buscar aquellas situaciones en las que lo mejor será que no se haga nada de marketing.

Si no crees en el marketing, mejor no lo uses

Para que el marketing funcione es imprescindible la implicación de toda la empresa, empezando por la dirección. Si tú no crees que el marketing vaya a funcionar, no te vas a implicar en las acciones de marketing. No vas buscar un objetivo realista y deseable porque total… si no sirve para nada. Gastarás dinero en marketing en lugar de invertirlo en marketing y una vez lo hayas gastado, sin objetivo y sin medir el retorno, dirás: ¿Ves? Sólo era un gasto.

Si quieres que tu negocio permanezca siempre tal cual está, es mejor que no hagas marketing

Es posible que estés a gusto con tus clientes actuales que ya sabes lo que compran y no quieras complicarte la vida en atraer más clientes o en intentar vender algo distinto a tu clientela. En este caso, tampoco deberías hacer marketing. Cualquier acción va a complicarte la vida, te va a sacar de la rutina y va a proporcionar nuevos aires al negocio. Mejor no hagas nada, que tu negocio no cambie y si el mercado cambia y tus clientes empiezan a comprar en otro sitio, siempre podrás echar la culpa a la crisis. Total, si tú haces lo mismo, los demás tendrían que hacer lo mismo también.

Si crees que copiar a la competencia es hacer marketing, evita hacerlo porque eso no es marketing

Entiéndeme, fijarse en acciones que hacen otros y tienen éxito está bien. Los demás también tienen ideas buenas y adaptarlas a tu negocio para conseguir tu objetivo es una forma sencilla de hacer marketing. Pero una cosa es observar e inspirarse en lo que ocurre alrededor y otra es hacer una página de Facebook porque la competencia también la tiene. El “y yo más” no es marketing y no funciona. Si lo practicas, por favor, no digas que haces marketing.

Pero todo depende del punto de vista

Si estás en cualquiera de estas situaciones, lo mejor será que no uses el marketing. La verdad es que me ha costado encontrar alguna situación en la que el marketing no funcionaría en absoluto. De hecho, cambiando matices en estos casos, el marketing también estaría indicado. Como ves, ninguna de estas situaciones menciona el tamaño de la empresa (porque hasta un autónomo debe hacer marketing), ni del sector (si no lo crees mira cómo hace marketing una funeraria de Estados Unidos, a-lu-ci-nan-te), ni tampoco del presupuesto disponible (el dinero no lo es todo, aunque ayude).

En cualquier situación, cuando tú no uses el marketing, otros lo harán por ti. Tu competencia lo hará y su negocio mejorará mientras el tuyo se estanca o baja y tú achacarás los problemas a la suerte o la mala suerte. Sinceramente, prefiero que le des mala fama a la suerte que al marketing. Cuestión de principios.

¿Crees que estás en alguna situación en la que el marketing esté contraindicado? ¿Cuál es tu situación? Si crees (como yo) que el marketing puede ayudar a mejorar las ventas de tu empresa, escríbeme. Entra sin llamar.

Guardar

¿Por qué estudiar marketing?

Tras las pruebas de acceso a la universidad que se han llevado a cabo estas últimas semanas, ahora muchos estudiantes deben elegir qué estudiar y dónde. La mayoría ya tendrán claro lo que quieren hacer, pero si no es tu caso o no puedes acceder a lo que habías pensado, sigue leyendo porque te voy a ayudar a decidir si estudiar marketing es una alternativa interesante para ti.

Estudiar marketing
Imagen: biblioteca.uc3m.es

No todo es marketing, aunque sí puede estar relacionado

Si lo que te gusta es hacer webs, programar apps, llevar redes sociales o crear anuncios, está claro que, antes o después, te vas a encontrar con gente que trabajamos en marketing, pero a lo mejor estudiar marketing te puede decepcionar un poco.  Tampoco somos comerciales, aunque nuestro objetivo final siempre es la venta, en nuestras tareas no suele incluirse perseguir una venta concreta hasta alcanzarla. Ese duro trabajo y enorme satisfacción la afrontan otros.

Entonces, ¿qué se hace en un departamento de marketing? Por supuesto, esto depende de la organización de cada empresa pero si optas por trabajar en marketing probablemente tendrás que observar el mercado y la competencia, evaluar los canales de distribución, comunicar los mensajes de la empresa en diferentes medios y formatos, campañas de presentación de productos, establecer campañas de fidelización y un largo etc. que a su vez se dividirá en un montón de tareas.

¿Y cómo sé si este tipo de trabajo es para mí?

En general, yo diría que las dos características personales prioritarias para este tipo de trabajo son tres: creatividad, capacidad analítica y empatía. Desde luego la creatividad y una mente abierta son fundamentales para diferenciarse de la competencia y resaltar en el mercado pero la capacidad analítica y la empatía son también muy necesarias. El estudio del mercado y la competencia requieren una gran habilidad con los números y las estadísticas. Por otro lado, el planteamiento y desarrollo de campañas requiere la capacidad de ponerse en la piel de quienes van a ser los receptores de la campaña en cuestión.

Y luego ¿qué me voy a encontrar en el mercado laboral?

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que, además de que no hay dos empresas iguales, no es lo mismo trabajar para una gran empresa, donde hay varios departamentos de marketing y comunicación con un alto grado de especialización, que trabajar en una agencia donde vas a tener un entorno más creativo, donde serás un experto en la materia pero verás muchos sectores distintos, o que trabajar en una pyme donde conocerás muy a fondo el sector, pero manejarás aspectos muy diversos dentro del propio área de marketing.

Como ves, en marketing siempre hay mucho que hacer. Esto se traduce en mucha presión y estrés. Se trabaja pensando en dos meses vista así que, si te decides a trabajar en marketing, que no te resulte raro estar en septiembre con la sensación de que ya es Navidad. Por otro lado, suele ser un trabajo interesante y divertido, donde siempre tienes muchos temas entre manos y conoces a mucha gente.

No te olvides (aunque puede valer para cualquier trabajo): 

  • Estudiar idiomas. Un buen nivel de inglés es imprescindible, pero otros idiomas te abrirán muchas puertas
  • Cuida tu imagen en las redes sociales. Lo que pongas hoy en cualquier red social, puede ser leído por tu jefe, tu proveedor o tu cliente en el futuro.
  • Presenta siempre una excelente ortografía. Además de analizar números vas a tener que escribir un montón de informes y vas a revisar anuncios, webs, notas de prensa, etc. Tus ojos serán los que tendrán la última visión de cualquier texto de la empresa antes de hacerse público. 

Me consta que por aquí pasan profesionales de marketing ¿se me olvida algo importante? De todos modos, si puedo ayudarte con cualquier duda que tengas, puedes dejarme un comentario y trataré de ayudarte lo mejor posible. Entra sin llamar.

Cuando las cosas van mal

A veces en las empresas, como en la vida, las cosas no van de la manera que nos gustaría. Empiezan a fallar algunos puntos de apoyo y de repente un día te das cuenta de que todo es un auténtico caos. No se suele hablar mucho de estos momentos porque parece que va en contra del positivismo y buen rollo que hay que tener siempre, y en especial en internet, donde estás expuesto a la mirada pública. Sin embargo, yo hoy quiero hablar de ese momento, cuando todo va mal y parece que la única salida es tirar la toalla. Quiero hablar de este momento porque es un momento real, que todo el mundo y todas las empresas atraviesan. Así que, si estás en uno de esos momentos, recuerda que no solo te pasa a ti.

Cuando las cosas van mal

 
Pero además estos malos momentos existen por un motivo. O más bien por dos. Por un lado, si todo fuera fácil, nos acomodaríamos y nos convertiríamos en meros burócratas que día a día repiten las mismas tareas de igual forma. Los malos momentos, son el aliciente que necesitamos para ponernos a prueba, para buscar nuestra mayor fortaleza, para demostrar al mundo y a nosotros mismos de lo que somos capaces. El otro motivo, es casi el contrario, el día a día nos desgasta, la rutina nos adormece… y de pronto los problemas se vuelven más grandes de lo que eran. Nos pillan con la guardia baja y se apoderan de la situación.

Todo tiene solución

  1. Lo primero es recordar siempre que no eres el único al que pasa y que cualquier situación es temporal. Las “malas rachas” también se acaban. Hay que aprenden a relativizar los problemas, incluso los grandes.
  2. Simplifica los problemas. Las “malas rachas” se caracterizan porque muchas cosas malas ocurren a la vez. Es muy frustrante levantarte dispuesto a luchar y darte cuenta que ya no es un fuego el que hay que apagar si no cinco. Párate un momento y piensa en todo lo que conlleva tu “mala racha”: la empresa vende menos, el almacén se queda pequeño para el stock, los materiales se deterioran, el jefe de almacén se rompe un pie, la fotocopiadora se estropea… Enumera todos los frentes abiertos y casi tienes hecho el paso 3.
  3. Identifica el Gran Problema y céntrate en él. No te despistes con otros frentes, eso lo podrás arreglar más adelante. En el ejemplo anterior, puede que el Gran Problema sea que el stock se queda obsoleto y por eso las ventas han bajado y el almacén se queda pequeño. No te despistes con la fotocopiadora. Tu objetivo es solucionar el Gran Problema, lo que nos lleva al punto 4.
  4. Busca una Gran Solución para el Gran Problema. No quieras solucionar varias cosas a la vez porque no existen las soluciones “navaja suiza”. Siguiendo con el caso anterior, está claro que hay que reducir el stock. Aquí es donde tienes que lucirte. Busca ideas innovadoras. Repetir lo que has hecho hasta ahora no va a llevarte a ningún sitio nuevo.
  5. Si crees que tú solo no puedes: busca ayuda

¿Y esto qué tiene que ver con el marketing? 

Todo y nada. Dependiendo del Gran Problema, la solución puede venir del marketing, pero quizá sea una solución financiera la que necesitas. Depende. En todo caso, para llegar hasta aquí has tenido que pasar por una fase vital en marketing: identificar objetivos y centrarse en ellos. ¡Ah! Y por supuesto, no olvides que si el marketing es la Gran Solución, puedes llamarnos cuando estés en el punto 5.

¿Alguna vez te has sentido en una “mala racha”? ¿Cómo le has hecho frente? Cuéntanoslo. Entra sin llamar.