Cómo diferenciarse de la competencia

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Una idea que todos tenemos clara como consumidores es que, si vamos a comprar un producto y encontramos dos exactamente iguales a distinto precio, vamos a comprar el más barato. Esto, como decía cierta marca de telecomunicaciones en su eslogan, es una verdad verdadera. Sin embargo, si pasamos al otro lado de la barrera, parece que muchos empresarios olvidan esto y tienden a ofrecer un producto estándar donde el factor decisivo para tomar la decisión sea únicamente el precio. ¡Y luego se quejan de que los clientes les presionen para ser más baratos! Diferenciarse de la competencia es la base de todo negocio.

 

Diferenciarse de la competencia es sencillo

Puede parecer que muchos servicios o productos son difícilmente diferenciables si eliminamos el factor precio de la ecuación. Desde productos que simplemente cumplen con una norma, como por ejemplo los extintores de incendios, hasta servicios que tienen una alta competencia, como por ejemplo pintores. Sin embargo, las similitudes son solo superficiales. Aunque el producto o servicio básico sea similar, siempre existen opciones para diferenciarse de los demás. En el ejemplo de los pintores, quizá lo que les distingue de la competencia es que alguno de los operarios tiene un problema de higiene diaria y eso irá en perjuicio de la venta. O por el contrario, los operarios cumplen con su deber de manera impoluta dejando el lugar pintado increíblemente limpio, lo que favorecerá que sean recomendados a otros posibles clientes. Si no existen en el mundo dos personas iguales, difícilmente pueden existir dos negocios iguales.

diferenciarse de la competencia
Juego de las 7 diferencias – www.imagui.com

Destacar entre la competencia es más complicado

Con la premisa de que no existen dos negocios iguales, llega la hora de trabajar en esa diferenciación para sacarle el mayor partido. Con todas las empresas diferenciándose en el mercado ¿cómo hago para que el cliente se fije en lo distinto que hay en la empresa? Lo primero que hay que tener en cuenta es que nuestra diferenciación debe aportar algo a alguien (que será nuestro cliente). Si ya has encontrado qué es lo que hace diferente a tu negocio, ahora piensa cómo y a quién puede ayudar ese factor diferenciador. Ese cliente es a quien tienes que dirigirte.

¿Lo tienes? Ahora queda dar el último paso: destacar. Para ello, vas a tener que trabajar en la comunicación. Ya lo he dicho muchas veces antes: aunque no quieras, estás comunicando, así que mejor controla lo que pretendes decir. Tienes los dos puntos claves: qué te diferencia y quién puede beneficiarse más de tu factor diferenciador. Piensa en cómo le vas a hacer llegar esa diferencia a quien le interesa. Mantén, también, un mensaje coherente con todo lo demás que comunicas. Me explico, vuelvo otra vez con el ejemplo de los pintores. Si ellos  trabajan de manera impoluta sería ilógico que su aspecto no fuera también impoluto. El presupuesto que presentan también tendrá que ser impoluto. Y su atención telefónica y su vehículo, etc. Al final, todo suma a la hora de destacar.

¿Te habías planteado alguna vez porqué tus clientes te compran a ti y no a tu competencia? Déjanos un comentario abajo,  entra sin llamar.

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