0

Si tuvieses que definir a tu cliente ideal quizá pensaras en aquel que no pregunta el precio, no causa molestias y paga religiosamente sus facturas. La verdad es que a todos nos gustan estos clientes pero ¿por qué hay clientes así y otros no lo son?. En realidad, el cliente ideal en marketing es quien más se beneficia de tus productos o servicios, es el que siente que tus productos o servicios responden exactamente a sus necesidades. Claro está, quien está 100% satisfecho no suele ocasionar problemas.

Por esto, tan importante como conocer tus propios productos, es conocer a quién debes vendérselos. Ahí es donde entra el cliente ideal. Cuanto mejor definas a tu cliente ideal, podrás desarrollar estrategias mucho más rentables. Es necesario que seas capaz de reconocer qué necesidad tiene tu cliente ideal, qué le motiva a comprar, dónde compra, cuáles son sus gustos, qué le empuja a actuar. Toda esta información te acercará más a él y te permitirá ahorrar tiempo y dinero.

Cliente ideal

Buscar al cliente ideal puede ser como buscar a Wally

 

¿Para qué definir un cliente ideal?

Es bastante común que cuando pregunto en algún negocio a quién va dirigido su producto, la respuesta sea “a todo el mundo” y esa es una de las grandes mentiras que podemos hacernos. Hay un refrán popular que dice que quien mucho abarca poco aprieta y en el caso del marketing es literal. Si ofreces un producto que es aceptable para todos, probablemente también carezca de valor para todos. Si, por el contrario, ofreces un producto que satisface unas necesidades específicas, ese producto aumentará el valor percibido y te costará mucho menos venderlo.

Vamos a poner un ejemplo: imagina una peluquería canina. Lógicamente su público objetivo serán personas con perros que vivan a cierta distancia del local. Imagina que uno de cada cuatro los hogares en la zona de influencia tienen perro. Si se quisiera hacer una labor de publicidad, una mala opción sería hacer buzoneo puesto que estaríamos tirando directamente a la basura ¡el 75% de la campaña! Seguro que existen fórmulas más interesantes para este negocio.

Es más, es necesario que no te quedes en las generalidades y te especialices al máximo. Por ejemplo, si esta peluquería canina se especializa en razas grandes, probablemente su área de influencia crezca, sus mensajes sean más directos, las acciones más efectivas y el valor del producto crezca.

Ya pero, si me especializo mucho puedo estar perdiendo ventas

Es posible que si te especializas demasiado haya ventas que no logres alcanzar. Siguiendo con el ejemplo anterior, quizá haya hogares con pequeños perros que también desean llevarlos a la peluquería, pero al ver que ésta está especializada en razas grandes no lo lleven. Sin embargo, la reflexión que debes hacer es que, al aumentar el valor del producto, además de facilitar la venta, también permite aumentar el precio, de manera que nuestro cliente ideal estará tan satisfecho que no le importe pagar un poco más por ese servicio especial que le damos.

¿Y cómo defino mi cliente ideal?

En lo primero que debes centrarte es en tu producto. Piensa en qué solución ofrece, a quién puede ayudar, quién va a sacarle más partido a tu producto. A partir de ahí puedes ir tirando del hilo: dónde están, dónde compran, cómo compran, qué buscan, etc. Poco a poco irás teniendo cada vez una idea más clara de tu cliente ideal. Intenta definirlo lo máximo posible.

Es posible que en esta tarea puedas servirte de tu experiencia previa. Si ya tienes clientes, intenta identificar qué es lo que tienen en común. Compara los resultados con tu análisis previo y todo irá encajando de la misma manera. En esta fase ten en cuenta la regla del 80-20, el 80% de tus ventas es probablemente que vengan únicamente del 20% de tus clientes. Estos clientes son los que estarán más cerca del cliente ideal.

Si ya sabes quién es tu cliente ideal, ahora tienes que enamorarle

Una vez tengas definido tu cliente ideal, definir las estrategias de marketing serán mucho más fáciles. Tendrás que diseñar cada acción pensando siempre en tu cliente ideal: dónde la comunicas, qué le dices, cómo se lo dices, qué le ofreces, etc. Así, cuando el cliente ideal reciba tus mensajes sabrá que estás hablándole directamente a él y ofreciéndole el producto que estaba buscando.

¿Te habías planteado antes estas cuestiones? ¿Tienes claro quién es tu cliente ideal? Entra sin llamar

Guardar

Guardar

Guardar

Opt In Image

Apúntate y recibe los mejores consejos y trucos del marketing que funciona

Tranquilo, somos muy moderados en el envío y si no te gusta lo que recibes, puedes darte de baja

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *