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Suele decirse que si no estás en internet no existes y parte de razón hay en esta afirmación. Cuando queremos conseguir algo, lo primero que hacemos es buscar en la red qué hay. Es una forma fácil y rápida de encontrar lo que buscamos. Internet se ha convertido en el mayor centro comercial del mundo y sirve para comprar y vender de todo. Por este motivo, cualquier negocio debe tener su visibilidad online y la forma más sencilla es a través de una página web.

Actualmente, existen multitud de opciones, desde plataformas que te permiten hacer tu propia página a través de una serie de plantillas, hasta cientos de profesionales que se ofrecen a hacértela por más o menos dinero. Desde dentro del propio sector, soy consciente de la variedad que existe, incluso, entre presupuestos y entiendo que ésto pueda llegar a desconcertar al cliente (a mí también me desconcierta).

En todo caso, si estás pensando en montar un página web, ya sea por ti mismo o por una empresa externa, hay algunas claves que siempre tienes que tener en cuenta.

  1. La web debe verse y se debe poder navegar desde cualquier tipo de dispositivo: pc, tablet, notebook, pero, sobre todo, no hay que olvidar que la web debe estar adaptada a móviles. No estoy descubriendo nada nuevo ¿Cuántas veces usas tu móvil para entrar en internet? Probablemente, de hecho, estés leyendo esta entrada desde tu teléfono.
  2. La web debe ofrecer información relevante y de interés sobre tu negocio para tus clientes, pero especialmente debe incluir toda información necesaria para contactar y ofreciendo todas las opciones de contacto. Cuanto más fácil se lo pongas, más fácil será que contacten contigo y, recuerda, que ése es el objetivo.
  3. La web tiene que orientarse a tus clientes objetivo. Como con cualquier otra herramienta de comunicación tienes que tener claro a quién te dirijes y qué mensaje quieres darle. Tu negocio no es igual que el de tu competencia y tu web tampoco debe serlo, así que en este punto, un consejo: mira e inspírate en web que te gusten pero no copies nunca una web.
  4. Con respecto al diseño, el tema se vuelve más ambiguo. No a todo el mundo le gusta lo mismo, pero por poner una pauta hay que buscar siempre un diseño limpio y fácil de usar, sin saturar de imágenes y botones.
  5. Cuida la calidad de las imágenes. Si una imagen vale más que mil palabras, procura que esa imagen sea buena. ¿Te imaginas el escaparate de Loewe con un cristal sucio?
  6. Por último, pero primordial, trabajar en el posicionamiento o SEO. Son las tripas de la web, lo que no se ve pero sirve para que te vean y aparezcas bien posicionado en los buscadores.

Sobre todo, la web es una inversión que puede reportar muchos beneficios siempre que esté bien trabajada se trate de un proyecto vivo, donde varíen los contenidos para atraer nuevos clientes y contactos.

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