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Muchas veces hemos hablado sobre la importancia de hacer buen marketing para ser competitivos. Es posible que si se trata de una pequeña empresa, en ocasiones, se decidan a realizar ellos mismos sus propias acciones. Por eso, esta entrada está dedicada a ofrecer una receta sencilla para realizar una buena publicidad.
Entre los ingredientes que se necesitan no puede faltar un objetivo claro para el anuncio ¿qué se quiere conseguir? ¿a quién hay que dirigirse? ¿de qué recursos se dispone? Una vez que se tiene todo esto claro hay que seleccionar qué medio se va a utilizar. En publicidad no todo es televisión y radio, que de hecho, no son precisamente los más asequibles. La publicidad puede hacerse por múltiples canales, desde cartelería, folletos, envío de sms y, por supuesto, todo un abanico de posibilidades a través de Internet. Dependiendo del objetivo, el público y los recursos, se elegirá un medio u otro o combinaciones de varios. Por ejemplo, si se quiere lanzar un nuevo producto, podremos utilizar un cartel en el local o un sms a antiguos clientes para que conozcan el nuevo producto. Sin embargo,  si lo que se quiere es captar nuevos clientes, cualquiera de estos métodos no nos serán en absoluto útiles.
Una vez que conocemos el medio hay que ocuparse del contenido. El contenido siempre debe ser claro y concreto. Todos vamos corriendo de un lado para otro sin tiempo para nada, por eso hay que enfocar el mensaje para que sea sencillo. Se debe ir al grano con un lenguaje fácilmente comprensible por el público objetivo.
Para finalizar, hay que darle una vuelta a la creatividad pero sin perder foco de un contenido claro y concreto. Todos estamos constantemente sometidos a grandes dosis de publicidad por lo que hay que conseguir que la publicidad destaque y el público lo vea y lo recuerde, pero, a la vez que de un solo vistazo pueda entender qué se le está contando. Si se trata de un medio visual, jugar con colores, imágenes y tamaños de letra puede ser muy útil para llamar la atención y a la vez reforzar el mensaje.
Un último consejo para saber si la receta se convertirá en una publicidad de éxito es probarla antes de sacarla del fuego. Es importante que, alguna persona que no ha participado en la elaboración de la publicidad aporte su opinión sobre el resultado poniéndose en la piel del público objetivo.
Una vez que se hayan seguido estos pasos, la publicidad está lista para servir. ¡Buenas ventas!
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